Clínica Miso · Columna clínica

Los tratamientos de lifting deben adaptarse al grosor de la piel y a la cantidad de grasa

Aunque se aplique el mismo equipo con la misma energía sobre el mismo rostro, la capa a la que llega la energía cambia según la zona. Y también cambia de una persona a otra. Este texto recoge, tal como lo verificamos, cuán grande es esa diferencia en las mediciones reales, cómo se encuentra con ella el ajuste de profundidad de los equipos y qué respalda hasta hoy la expresión “adaptarlo a cada persona” y qué todavía no.

Columna clínica Unos 12 minutos de lectura Septiembre de 2026 Clínica Miso, Daegu · Dr. Lee Chi-Hak

La conclusión, primero

El grosor de la piel del rostro varía de forma suave entre zonas, en un rango de 1,5–2,0 mm, pero la grasa superficial situada debajo pasa de 1,6 mm a 5,1 mm: más del triple. Los cartuchos del lifting por ultrasonido se fabrican con profundidades fijas, como 1,5 · 3,0 · 4,5 mm, y en la radiofrecuencia la capa que se calienta depende del tamaño del electrodo y de las propiedades eléctricas del tejido. Es decir, la variación anatómica real es mayor que la unidad de ajuste del equipo. Por eso, repartir profundidad · potencia · puntas según la zona y la persona es un enfoque razonable, y que baste cambiar el tamaño del electrodo para que el resultado difiera según la zona quedó verificado en un ensayo aleatorizado de hemicara. Ahora bien, los estudios que demuestran de forma directa la propia afirmación de que “medir el grosor con ultrasonido para elegir el cartucho mejora el resultado” siguen siendo de tamaño pequeño, y, en sentido contrario, también hay estudios que informan de que el grosor y la profundidad de la grasa no predijeron la respuesta al tratamiento. Este texto recoge ambos lados.

El rostro no es una única lámina de piel uniforme

En las consultas sobre lifting recibimos con frecuencia la pregunta “¿a cuántos milímetros se aplica?”. Es una buena pregunta. Solo que, para responderla, primero hay que saber qué hay en el lugar al que llegan esos milímetros.

Existe un estudio de medición que diseccionó por zonas el rostro de 53 cadáveres coreanos y tailandeses y midió el grosor de cada capa. Las cifras que salieron de ahí son el punto de partida de todo este texto.

Grosor de la piel y de la grasa superficial por zonas del rostro — medición sobre cadáver
ZonaGrosor de la pielGrosor de la grasa superficial
Nariz1,51 mm (la más delgada)1,61 mm (la más delgada)
Bajo los ojos1,97 mm (la más gruesa)en torno a 2,3 mm
Alrededor de la bocaen torno a 1,8 mm5,14 mm (la más gruesa)
Diferencia entre zonasunas 1,3 vecesunas 3,2 veces

Kim YS y cols., Clinical Anatomy 2019. Son valores medidos en 53 cadáveres (Corea · Tailandia) y no coinciden por completo con el grosor del tejido vivo.

Lo que conviene mirar aquí no es la piel, sino la grasa. El grosor de la piel se mueve apenas unos 0,5 mm al cambiar de zona. En cambio, la grasa superficial va de 1,6 mm a 5,1 mm. Una diferencia de 3,5 mm.

El sentido queda claro si lo ponemos al lado del hecho de que los intervalos de profundidad de los cartuchos del lifting por ultrasonido son 1,5 mm → 3,0 mm → 4,5 mm, es decir, escalones de 1,5 mm. La variación del grosor de las capas que se produce de manera natural dentro de un mismo rostro es mayor que la unidad de ajuste que ofrece el equipo. Significa que, si se usa el mismo cartucho por igual en el pómulo y alrededor de la boca, la posición anatómica donde se deposita la energía será distinta en ambos sitios.

Esto no es un defecto de un equipo concreto. La anatomía es así. Por eso, tratar el rostro dividiéndolo por zonas es la base del procedimiento.

¿Dónde queda situado el foco del ultrasonido?

El ultrasonido focalizado de alta intensidad (HIFU) concentra la energía en un punto, igual que una lente concentra la luz del sol. En ese punto la temperatura del tejido sube a 60–70°C y se forma un punto de coagulación de alrededor de 1 mm; al cicatrizar esos puntos, el tejido se tensa.

Hay un estudio que cortó realmente los puntos de coagulación producidos por 5 equipos en fantoma y en cadáver. Lo verificado fue lo siguiente.

  • Los puntos de coagulación del cartucho de 4,5 mm se sitúan desde la grasa superficial hasta el SMAS y, según la zona, alcanzan la capa inferior. Es la capa que se busca como objetivo en el lifting.
  • Con el cartucho de 3,0 mm se observó que también se producía coagulación en la dermis, es decir, por delante del foco. El ultrasonido no actúa solo en el foco: deja calor también en el camino que recorre.
  • Incluso con la misma profundidad indicada, la forma y la posición del punto de coagulación variaban de un equipo a otro. ‘4,5 mm’ no significa lo mismo si cambia la marca.

Aquí hay algo que conviene dejar escrito con honestidad. No encontramos ningún estudio que haya medido directamente en personas que el foco se desviara de la capa objetivo por tener el individuo la grasa más gruesa. Al poner una al lado de la otra la medición anterior y el estudio con fantoma, se infiere que hay una alta probabilidad de que ocurra así, pero eso en sí mismo no ha sido medido.

En la radiofrecuencia el calor cambia según cuál sea el tejido

La radiofrecuencia funciona con un principio distinto al del ultrasonido. No concentra un foco, sino que hace pasar corriente para que el propio tejido genere calor por resistencia. Por eso, las propiedades eléctricas del tejido se reflejan tal cual en el resultado.

Conductividad eléctrica de los tejidos en torno a 1 MHz
TejidoConductividadSignificado
Dermis (piel)unos 0,25 S/mla corriente fluye relativamente bien → se genera calor con facilidad
Grasa subcutáneaunos 0,03 S/munas 8 veces menor → la corriente no fluye bien

Valores citados en la revisión de Kreindel M · Mulholland S, IntechOpen 2021. La generación de calor es proporcional a la conductividad × el cuadrado de la intensidad del campo eléctrico (calor de Joule).

Que la diferencia sea de 8 veces significa que una misma potencia no produce el mismo resultado en una persona con la capa de grasa gruesa y en otra con la capa delgada. De hecho, se ha publicado un cálculo según el cual, en el límite entre la dermis y la grasa, la corriente se dispersa y el área en la que se concentra la mitad de la corriente se extiende mucho más que en un tejido homogéneo. En un estudio reciente que combinó tejido porcino con un modelo de elementos finitos, cuanto más delgada era la capa de grasa, más subía la temperatura en las mismas condiciones.

A esto se suma el tamaño del electrodo. En la radiofrecuencia monopolar, la profundidad de penetración es en general proporcional al radio del electrodo. Con un electrodo pequeño el calor se genera de forma superficial y estrecha; con uno grande, de forma profunda y amplia. Ahí está la razón por la que los fabricantes ofrecen puntas de varios tamaños.

Solo el tamaño del electrodo hizo que el resultado difiriera según la zona

Hasta aquí ha sido anatomía y física. Entonces, ¿cambia el resultado si se modifican los ajustes en un rostro humano real? Hay un estudio que puso a prueba directamente esta pregunta.

Es un ensayo de hemicara en el que, en 31 participantes, se asignaron al azar puntas monopolares de radiofrecuencia de distinto tamaño al lado izquierdo y al derecho del rostro de la misma persona. En un lado se usó una punta de 3 cm² y en el otro, de 4 cm². Al tratarse de la misma persona, la edad · el estado de la piel · los hábitos de vida quedan controlados por completo.

Resultado por zonas según el tamaño de la punta monopolar de radiofrecuencia — ensayo aleatorizado de hemicara
ZonaLado con mejor resultadoSignificación estadística
Contorno de ojos3 cm² (punta pequeña)Significativo (p<0,001)
Surco nasogeniano4 cm² (punta grande)No alcanzó significación estadística
Líneas de marioneta4 cm² (punta grande)No alcanzó significación estadística

Yang YS y cols., Journal of Clinical and Aesthetic Dermatology 2024. n=31, asignación aleatorizada de hemicara.

Lo que dice este resultado es claro. Se verificó en personas la dirección de que es mejor repartir los ajustes según la zona que aplicar un único ajuste a todo el rostro. En particular, en el contorno de ojos, donde tanto la piel como la grasa son delgadas, el electrodo pequeño fue significativamente superior. Es exactamente la dirección que concuerda con la física del apartado anterior. A lo superficial le corresponde un electrodo que llegue de forma superficial.

Ahora bien, en las otras dos zonas la dirección favorecía a la punta grande, pero no alcanzó significación estadística. Este estudio no ha demostrado que “a las zonas grandes, puntas grandes”.

¿Hasta dónde llega la evidencia del enfoque de ‘medir con ultrasonido y adaptar’?

Últimamente se está presentando un método que consiste en medir con ultrasonido el grosor de la piel y de la grasa antes del tratamiento y decidir el cartucho y la potencia según ese valor. Como planteamiento, encaja bien con todo lo anterior. Entonces, ¿el resultado fue realmente mejor?

En 2026 se publicó un estudio que comparó durante 16 semanas el enfoque basado en la anatomía y el enfoque habitual en 20 mujeres de 60 años o más. Los resultados son estos.

  • Las cifras del lado con enfoque basado en la anatomía salieron mejores. La dirección es de apoyo.
  • Sin embargo, el tamaño de la diferencia fue de 0,19–0,20 mm, es decir, por debajo del milímetro.
  • Las participantes eran 20 y, al comparar a la vez varios indicadores, no se aplicó corrección por comparaciones múltiples.
  • En el artículo no se indica con qué regla concreta los valores medidos por ultrasonido se tradujeron en la elección del cartucho. Por eso resulta difícil reproducirlo tal cual en otro sitio.

En resumen, la dirección de que “personalizar es mejor” está respaldada, pero no se ha acumulado evidencia suficiente para afirmar que “personalizar es claramente mejor”. Es la parte que hay que escribir con más honestidad en este texto.

También hay datos en sentido contrario

Al leer hasta aquí resulta fácil concluir que el grosor y la cantidad de grasa determinan el resultado. Sin embargo, hay un estudio que informa exactamente de lo contrario. Es un dato que no se puede omitir en este texto.

Es un estudio que siguió a 25 personas tratadas con radiofrecuencia monopolar a los 3 meses · 6 meses · 12 meses y analizó qué factores predicen la respuesta al tratamiento. La conclusión fue esta.

Factores que predijeron la respuesta al tratamiento — seguimiento a 12 meses
Factor candidatoResultado
Grosor de la pielNo desempeñó un papel significativo en la predicción
Profundidad de la grasaNo desempeñó un papel significativo en la predicción
Movilidad del tejido (grado de flacidez)Único factor predictivo significativo — 3,4 mm en el grupo respondedor frente a 4,4 mm en el no respondedor

Sasaki G y cols., Aesthetic Surgery Journal 2007. n=25. Es el resultado de un solo tipo de equipo de radiofrecuencia monopolar y de un único grupo investigador.

Es decir, cuanta menos flacidez tenía la persona, mejor era la respuesta al lifting, y que la piel fuera gruesa o hubiera mucha grasa no resultó tan determinante.

En realidad, este resultado y lo anterior no entran en conflicto. Basta con distinguir dos cosas.

  • El grosor y la cantidad de grasa sirven — para decidir cómo introducir la energía (profundidad · punta · potencia).
  • El grado de flacidez sirve — para estimar cuánto va a mejorar una vez introducida de ese modo.

En la consulta, ambas preguntas son distintas. La primera es una cuestión de diseño; la segunda, de expectativas. Los datos de Sasaki no significan que medir el grosor carezca de sentido, sino que lo correcto es leerlos como que no se puede prometer un resultado mirando solo el grosor.

El punto en el que la elección de la profundidad importa de verdad — la seguridad

La razón más práctica para tratar la profundidad de forma diferenciada no es el resultado, sino la seguridad.

En una revisión de 45 trabajos que reunió los efectos adversos del lifting por ultrasonido, la atrofia grasa facial fue rara, con menos del 1%. Pensando en lo frecuente que es este procedimiento, es una cifra tranquilizadora. Lo importante, no obstante, es de qué se originaron esos casos infrecuentes. Lo que resumió la revisión fue: “elección inadecuada de la profundidad”.

En un dato retrospectivo de 39 pacientes de un único centro, las complicaciones fueron del 23% y, entre ellas, hubo 1 caso de atrofia grasa persistente y 3 casos de disminución transitoria del movimiento de labios · cejas. Todos ellos son del tipo que se produce cuando la energía se deposita más profunda o más superficial que la capa prevista.

A esto se añade que hay literatura que recomienda, tras una aplicación a la máxima profundidad de 4,5 mm, evitar repetir en la misma zona dentro de los 6 meses. La idea es dar tiempo al tejido para recuperarse.

No usar tal cual un cartucho profundo en las zonas con poca grasa — sienes, contorno de ojos, zonas hundidas de la parte interna de la mejilla —. Este es el beneficio más claro de fijarse en el grosor. No para lograr más efecto, sino para no introducir energía donde no debe introducirse.

¿Se puede juzgar en su lugar por la complexión corporal o el IMC?

Como medir el grosor facial cada vez resulta difícil, puede surgir la pregunta de si no bastaría con estimarlo por la complexión corporal. Al comprobarlo, no funciona así.

  • Varios estudios informan de que el IMC no permite predecir el grosor de la piel facial. La grasa del cuerpo y la grasa del rostro se mueven por separado.
  • Con todo, en las revisiones sobre lifting por ultrasonido existe una tendencia a tratar un IMC superior a 30 como contraindicación relativa. En un dato de pequeño tamaño, solo 3 de 11 personas con IMC mayor de 30 mostraron mejoría. Ahora bien, se trata de un dato citado a través de otra revisión y no pudimos verificar directamente la fuente original.

La conclusión es sencilla. La complexión corporal no sirve de referencia; el rostro hay que mirarlo en el rostro. La palpación y la observación — y el ultrasonido si hace falta — ocupan ese lugar.

Cómo aplicamos esto en la Clínica Miso

Trasladados estos datos a la práctica clínica, quedan así. Es un procedimiento de sentido común, sin nada que exagerar ni que mistificar.

  1. Dividimos por zonas. Sienes · contorno de ojos · pómulos · línea mandibular · cuello son áreas distintas, con grosores distintos. No usamos el mismo ajuste en todo el rostro.
  2. En las zonas delgadas usamos profundidades superficiales y electrodos pequeños. El ensayo en el que la punta pequeña fue significativamente superior en el contorno de ojos respalda esta elección.
  3. En las zonas con poca grasa o hundidas evitamos los cartuchos profundos. Porque en las revisiones la atrofia grasa se vinculó con la ‘elección inadecuada de la profundidad’.
  4. Valoramos aparte el grado de flacidez. El grosor se usa para el diseño; el grado de flacidez, para las expectativas. Cuando la flacidez es importante, le advertimos de antemano de que puede superar el rango de lo que se consigue solo con equipos de lifting.
  5. Dejamos un intervalo tras una aplicación profunda. No repetimos la misma zona con ciclos cortos.
  6. Distinguimos los casos en los que el problema es el volumen. Según se trate de un problema de densidad y textura, de flacidez o de pérdida de volumen, cambia el peso relativo de los skin boosters y del lifting. Esta distinción la dejamos escrita aparte en ¿qué va primero, el booster o el lifting?.

Los equipos que usamos en la Clínica Miso son Xerf (radiofrecuencia), Density (radiofrecuencia) y Oligio Kiss (radiofrecuencia · ultrasonido). Los ajustes de profundidad de cada equipo y el rango verificado están indicados en su página correspondiente.

En resumen

Si separamos lo que ha quedado verificado en este texto de lo que todavía no, queda así.

  • Lo verificado — El grosor de la grasa superficial difiere más de 3 veces entre zonas del rostro. La conductividad eléctrica de la grasa y la de la dermis difieren en casi 8 veces. Al cambiar el tamaño del electrodo, el resultado varió de forma significativa en el contorno de ojos. La atrofia grasa del lifting por ultrasonido es rara, pero se comunica asociada a la ‘elección inadecuada de la profundidad’.
  • Lo que se infiere — Que un cartucho de profundidad fija pueda desviarse de la capa prevista por las diferencias de grosor de cada persona. La dirección es razonable, pero no encontramos datos medidos directamente en personas.
  • Lo que todavía no está verificado — La afirmación de que medir el grosor con ultrasonido para elegir los ajustes mejora el resultado. En un estudio de 20 participantes la dirección quedó respaldada, pero la diferencia fue inferior al milímetro y no hubo corrección.
  • Los datos en sentido contrario — En un estudio de seguimiento de 25 personas, el grosor y la profundidad de la grasa no predijeron la respuesta, y el único factor predictivo fue el grado de flacidez.

Por eso el título de este texto no es “el resultado varía según el grosor”, sino “deben adaptarse al grosor y a la cantidad de grasa”. No es una frase que prometa resultados, sino una frase sobre un principio de diseño. Ese principio está suficientemente respaldado por los datos de anatomía · física · seguridad verificados hasta hoy.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto difieren el grosor de la piel y el de la grasa entre las distintas zonas del rostro?

En un estudio que midió 53 cadáveres coreanos y tailandeses, el grosor de la piel facial se situó entre 1,51 mm en la nariz y 1,97 mm bajo los ojos. La diferencia no es grande. En cambio, la grasa superficial situada debajo fue de 1,61 mm en la nariz a 5,14 mm alrededor de la boca, unas 3,2 veces de diferencia. Si se piensa que los intervalos de profundidad de los cartuchos del lifting por ultrasonido son escalones de 1,5 mm, significa que la variación del grosor de las capas que se produce de manera natural dentro del rostro es mayor que la unidad de ajuste del equipo.

Entonces, ¿no se debe usar el mismo cartucho en todo el rostro?

Es más razonable repartirlo por zonas. En un ensayo con 31 participantes en el que se asignaron al azar puntas monopolares de radiofrecuencia de distinto tamaño a la mitad izquierda y derecha del rostro de la misma persona, en el contorno de ojos el lado de la punta pequeña (3 cm²) fue estadísticamente superior de forma significativa (p<0,001). Sin embargo, en el surco nasogeniano y en las líneas de marioneta la dirección favorecía a la punta grande, pero no alcanzó significación estadística.

¿El resultado mejora si se mide el grosor con ultrasonido antes del tratamiento?

La dirección está respaldada, pero todavía es difícil afirmarlo con seguridad. En un estudio de 2026 que comparó durante 16 semanas a 20 mujeres de 60 años o más, las cifras del enfoque basado en la anatomía fueron mejores, pero la diferencia fue de 0,19 a 0,20 mm, es decir, inferior al milímetro; no hubo corrección por comparaciones múltiples, y en el artículo no se indica con qué regla los valores medidos por ultrasonido se trasladaron a la elección del cartucho. El beneficio más claro de fijarse en el grosor está más del lado de la seguridad que del efecto.

¿El lifting funciona mejor si la piel es gruesa?

No se ha informado en ese sentido. En un estudio que siguió hasta 12 meses a 25 personas tratadas con radiofrecuencia monopolar, el grosor de la piel y la profundidad de la grasa no desempeñaron un papel significativo en la predicción de la respuesta al tratamiento. El único factor predictivo significativo fue la movilidad del tejido, es decir, el grado de flacidez, y el lado con menos flacidez (3,4 mm) respondió mejor que el de mayor flacidez (4,4 mm). El grosor se usa para decidir cómo introducir la energía, y el grado de flacidez, para estimar cuánto va a mejorar.

¿La radiofrecuencia funciona mal si hay mucha grasa?

Las propiedades eléctricas de la grasa y de la dermis son distintas. En torno a 1 MHz la conductividad de la dermis es de unos 0,25 S/m y la de la grasa subcutánea de unos 0,03 S/m: casi 8 veces de diferencia. Como la generación de calor es proporcional a la conductividad y al cuadrado de la intensidad del campo eléctrico, una misma potencia produce temperaturas distintas según el grosor de la capa de grasa. En un estudio que combinó tejido porcino con un modelo de elementos finitos, cuanto más delgada era la capa de grasa, más subía la temperatura en las mismas condiciones. Más que una cuestión de que funcione o no, es una razón para cambiar los ajustes.

¿El lifting por ultrasonido puede hacer perder grasa en el rostro?

Es raro, pero está descrito. En una revisión que reunió 45 trabajos, la atrofia grasa facial fue inferior al 1%, y la revisión resumió su causa como una elección inadecuada de la profundidad. En un dato retrospectivo de 39 pacientes hubo 1 caso de atrofia grasa persistente y 3 casos de disminución transitoria del movimiento de labios y cejas. La clave de la prevención es no usar tal cual un cartucho profundo en zonas con poca grasa o ya hundidas: sienes, contorno de ojos y parte interna de la mejilla.

¿Con qué frecuencia se puede recibir un lifting en la misma zona?

Hay literatura que recomienda no repetir la misma zona dentro de los 6 meses tras una aplicación a la máxima profundidad de 4,5 mm. La idea es dejar tiempo para que el tejido se recupere. Con profundidades más superficiales o con radiofrecuencia son posibles intervalos más cortos, pero lo correcto es decidirlo observando la zona y la respuesta previa.

¿Se puede deducir el grosor facial a partir del IMC o de la complexión corporal?

Varios estudios informan de que el IMC no permite predecir el grosor de la piel facial. La grasa del cuerpo y la grasa del rostro se mueven por separado. Con todo, en las revisiones sobre lifting por ultrasonido existe una tendencia a tratar un IMC superior a 30 como contraindicación relativa. La valoración real no se hace por la complexión corporal, sino en el rostro, mediante palpación y observación.

Centro médico que ha elaborado el artículo

Este artículo ha sido redactado y revisado por el Dr. Lee Chi-Hak, director médico de la Clínica Miso de Daegu, Corea del Sur. De los estudios citados en el texto hemos anotado a la vez el diseño, el tamaño y las limitaciones declaradas por los propios autores, y los apartados de los que no hemos encontrado datos figuran como no encontrados.

Clínica Miso
Director médicoDr. Lee Chi-Hak
Dirección4.ª planta, Edificio Bombom, 125 Dongdeok-ro, Jung-gu, Daegu, Corea del Sur (salida 1 de la estación Kyungpook National University Hospital)
Teléfono+82-53-428-2700
Horario de consultaDías laborables 11:00~19:00 (pausa 13:00~14:00) / Sábados 10:00~16:00 (sin pausa del mediodía) / Domingos · festivos cerrado
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Referencias

  1. La medición del grosor por capas del rostro corresponde a Kim YS y cols., Clinical Anatomy 2019 (53 cadáveres, Corea · Tailandia, medición por disección según zonas). Son valores medidos sobre cadáver y no coinciden por completo con el grosor del tejido vivo.
  2. La posición y la forma de los puntos de coagulación del ultrasonido corresponden a Kim HJ y cols., Lasers in Medical Science 2015 (fantoma y cadáver, comparación de 5 equipos). Con el cartucho de 3 mm se observó coagulación dérmica por delante del foco, y, con la misma profundidad indicada, los puntos de coagulación diferían de un equipo a otro. No encontramos ningún estudio que haya medido directamente en personas que el foco se desviara de la capa objetivo a causa del grosor de la grasa del individuo.
  3. La descripción de la conductividad eléctrica de los tejidos y de la profundidad de penetración corresponde a valores citados en la revisión de Kreindel M · Mulholland S, IntechOpen 2021. El cálculo según el cual la corriente se dispersa ampliamente en el límite entre la dermis y la grasa es un informe de AIP Advances 2015, y lo verificamos a partir del resumen. La diferencia de temperatura según el grosor de la capa de grasa corresponde a Ko · Cho, Lasers in Medical Science 2025 (tejido porcino y modelo de elementos finitos, 6,78 MHz · 2 MHz).
  4. El ensayo de hemicara sobre el tamaño del electrodo es Yang YS y cols., Journal of Clinical and Aesthetic Dermatology 2024 (n=31, asignación aleatorizada izquierda-derecha, 3 cm² frente a 4 cm²). Solo fue estadísticamente significativo en el contorno de ojos y las demás zonas no alcanzaron significación estadística.
  5. La comparación de la personalización basada en la anatomía es Yi KH y cols., Scientific Reports 2026 (n=20, mujeres de 60 años o más, 16 semanas). La diferencia fue de 0,19–0,20 mm, es decir, inferior al milímetro; no hay corrección por comparaciones múltiples, y en el artículo no se detalla la regla por la que los valores medidos con ultrasonido se tradujeron en la elección del cartucho.
  6. El estudio sobre factores predictivos de la respuesta al tratamiento es Sasaki G y cols., Aesthetic Surgery Journal 2007 (n=25, seguimiento a 3 · 6 · 12 meses). El grosor de la piel y la profundidad de la grasa no fueron factores predictivos significativos y solo lo fue la movilidad del tejido. Es el resultado de un solo tipo de equipo y de un único grupo investigador.
  7. La revisión de seguridad es Haykal D y cols., Aesthetic Surgery Journal 2025 (45 trabajos), con atrofia grasa inferior al 1%, y señaló como causa la elección inadecuada de la profundidad. El dato de centro único es Sabet-Peyman E · Woodward J, Dermatologic Surgery 2014 (n=39, retrospectivo, complicaciones del 23%). La recomendación de evitar la repetición dentro de los 6 meses tras una aplicación de 4,5 mm procede de Applied Sciences 2025.
  8. La descripción relativa al IMC está citada de Contini M y cols., IJERPH 2023 (revisión de 16 trabajos, todas mujeres). El dato de que solo 3 de 11 personas con IMC mayor de 30 mostraron mejoría es una cita secundaria a través de esta revisión y no pudimos verificar directamente la fuente original. Los informes de que el IMC no permite predecir el grosor de la piel facial son Jeong 2023 y Meng 2022.
  9. Este texto no garantiza la eficacia de ningún equipo ni procedimiento concreto. Las indicaciones del tratamiento y los resultados esperables varían según el estado de la piel de cada persona y requieren una consulta médica.

Todos los artículos de esta columna tienen por objeto ofrecer información general y no sustituyen al diagnóstico ni al tratamiento médicos. Los efectos y los efectos adversos de los procedimientos pueden manifestarse de forma distinta según el estado de la piel, la edad y las enfermedades de base de cada persona, y no se garantiza el mismo resultado para todas las personas. La decisión de someterse o no a un procedimiento debe tomarse siempre mediante una consulta presencial con personal sanitario.

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